Bienvenid@ a mi blog al que he bautizado Happy Aging como una declaración de intenciones: si te apellidas Viejo arrastras el peso del calendario por tanto quizá tendría que “descumplir” años, aunque en realidad los cumplo y esto es una fiesta.

Dice mi amiga Ana Duato que un rostro con arrugas es un rostro lleno de vida, lo que invita a reconocerlas y valorarlas porque nunca actúan por capricho, de hecho delatan nuestras risas pero también los enfados y tristezas. Observa las de Meryl Streep o Ana Belén y verás lo que sugieren de esas magníficas mujeres. Me resisto a crear un blog para hablar sobre mi última crema -aunque seguro que caeré en la tentación de hacerlo sobre los beneficios de los barros en mi cabello-, porque prefiero los cuidados internos: embellecer el alma para evitar maquillarla.

Me gusta trabajar la sororidad con las mujeres y abrazar a los hombres que no sienten confusión al llorar. Los detecto enseguida, para algo soy tan intuitiva. Eso y de sonrisa fácil. Afiliada al jamón pata negra. Me gusta escribir cartas y recibirlas, por tanto responde a las mías. Por favor. Adoro los perros y el mar.

Te cuento esto para advertirte que escribiré sobre ello. Sobre el modo en que entiendo que podemos mejorar nuestra vida, pues cuando colocas bien las piezas los resultados resultan más eficaces que los de la mejor crema. Recuerda: así como es dentro, es fuera.

Sabina canta que “lo bueno de los años es que curan heridas, lo malo de los besos es que crean adición”. ¿Y si damos la vuelta al verso? Al fin y al cabo los besos también curan heridas y podemos lograr que cumplir años se vuelva adictivo.

Bienvenid@ a mi blog al que he bautizado Happy Aging como una declaración de intenciones: si te apellidas Viejo arrastras el peso del calendario por tanto quizá tendría que “descumplir” años, aunque en realidad los cumplo y esto es una fiesta.

Dice mi amiga Ana Duato que un rostro con arrugas es un rostro lleno de vida, lo que invita a reconocerlas y valorarlas porque nunca actúan por capricho, de hecho delatan nuestras risas pero también los enfados y tristezas. Observa las de Meryl Streep o Ana Belén y verás lo que sugieren de esas magníficas mujeres. Me resisto a crear un blog para hablar sobre mi última crema -aunque seguro que caeré en la tentación de hacerlo sobre los beneficios de los barros en mi cabello-, porque prefiero los cuidados internos: embellecer el alma para evitar maquillarla.

Me gusta trabajar la sororidad con las mujeres y abrazar a los hombres que no sienten confusión al llorar. Los detecto enseguida, para algo soy tan intuitiva. Eso y de sonrisa fácil. Afiliada al jamón pata negra. Me gusta escribir cartas y recibirlas, por tanto responde a las mías. Por favor. Adoro los perros y el mar.

Te cuento esto para advertirte que escribiré sobre ello. Sobre el modo en que entiendo que podemos mejorar nuestra vida, pues cuando colocas bien las piezas los resultados resultan más eficaces que los de la mejor crema. Recuerda: así como es dentro, es fuera.

Sabina canta que “lo bueno de los años es que curan heridas, lo malo de los besos es que crean adición”. ¿Y si damos la vuelta al verso? Al fin y al cabo los besos también curan heridas y podemos lograr que cumplir años se vuelva adictivo.

20 julio, 2016

La libertad de dudar

Siempre que debemos tomar una decisión importante sentimos tantas ganas de saltar como de salir corriendo, y esto tiende a crearnos remordimientos. […]

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